lunes, 10 de diciembre de 2012

Gonzalo Pelaez de Coalla, caballero-ladrón.


Uno de los personajes que me llamo más poderosamente la atención cuando comencé a documentarme sobre la historia de nuestra región en el S.XIV, es el que arriba se escribe; Gonzalo Pelaez de Coalla. 

Nacido en Villanueva de Grao a finales del XIII, miembro de la baja nobleza guerrera y levantisca que abundaba en Asturias, hereda muy joven el castillo y las tierras de Coalla, no tardando en fortificarlas más convenientemente. Desde muy pronto intenta apoderarse de la puebla de Grao de manera violenta, si bien en un principio sus cabalgadas no eran demasiado violentas. Estamos en la década de los 80 del s.XIII.
En 1295, aprovechando que acababa de subir al trono con solo diez años el rey Fernando IV, solicita a susodicho rey la concesión de la villa. Pero los de Grao no estaban por la labor de dejarse gobernar por quién ya apuntaba maneras y enviaron a su vez una representación al rey para pedir lo contrario, es decir que la pobla de Grao siguiera bajo realengo, tal y como decía su carta puebla (o sea, el documento fundacional de la villa de Grao). Fernando IV juzgo adecuado apoyar a los villanos y Grao mantuvo su estatus de villa de realengo. A don Gonzalo eso no le gusto nada.
A partir de entonces comienza a apoderarse por medios violentos de todas las tierras que rodean Grao, aislando cada vez más a la puebla, llegando al punto de robar, torturar y asesinar a los vecinos de ella que salían de la protección de sus murallas. En dos ocasiones don Gonzalo se siente lo bastante fuerte como para asaltar la misma villa, pero parece ser que las murallas y la voluntad de los vecinos, que lucharon a brazo partido lo impidieron. Pese a ello la situación de la puebla comenzaba a hacerse insostenible y en 1301 deciden acudir al rey en su auxilio.
Pero el rey es apenas un adolescente y no puede socorrer a sus vasallos. Los de Grao piden ayuda a la ciudad de Oviedo, pero ésta ya tenía sus propios problemas con el Obispo de San Salvador y tampoco puede ayudarles. Los de Grao están solos. Don Gonzalo lo sabe y aumenta sus correrías, poco a poco las fuerzas de la villa se van agotando, mientras las suyas aumentan cada vez. Pese a todo no se atreve a dar el asalto definitivo a la bien defendida villa. Esta situación se alarga por siete años.
Por fin, el 1 de Marzo de 1308, don Gonzalo lanza un ataque por sorpresa contra la villa que coge desprevenidos a sus habitantes. Grao es quemada y saqueada a conciencia, sus hombres muertos y sus mujeres violadas y los niños... bueno. Solo unos pocos sobreviven, parece ser que logran hacerse fuertes en algún bastión que tuviera la villa. Don Gonzalo se retira antes de que alguien pueda enviar refuerzos (una cosa es saquear una aldea y otra muy distinta una villa de realengo sometida directamente al rey) y se refugia en su castillo de Coalla con el botín.
Pero no era hora de descansar para don Gonzalo, el mismo mes se pone de nuevo en marcha para atacar otro objetivo de propiedad real: el castillo de Aguilar. Fortaleza que toma por sorpresa. A partir de entonces es declarado proscrito y se ordena que sea arrasado dicho castillo (que, por cierto, parece estar en Quirós, pero no he encontrado mucha información sobre él).
Y es que don Gonzalo a traspasado el limite de simple bandido a rebelde en toda regla y eso no se puede permitir. Un nutrido grupo de hombres de armas de Oviedo y otros concejos se unen a los supervivientes de la quema de Grao y se disponen a sitiar la fortaleza en la que se oculta el rebelde. Pero un sorprendente aliado acude en ayuda del caballero-ladrón. El Obispo de Oviedo.
Como he comentado más arriba cuando Grao acude a Oviedo en busca de ayuda, la ciudad no puede prestársela al estar enredada en su propia lucha con el cabildo catedralicio. Y como el enemigo de mi enemigo es mi amigo, pues que mejor que otorgar al hombre que había estado saqueando el centro de Asturias durante los últimos trece años los castillos de Priorio y Tudela, este último la fortaleza más potente de Asturias, que pertenecían al cabildo catedralicio. Con la iglesia hemos topado.
La situación se vuelve difícil para los hombres libres de Oviedo. Los comerciantes de la ciudad dependen en gran medida de mantener abierta la ruta que les une con Leon y la meseta y el castillo de Tudela, que en origen defendía esa ruta, ahora la amenaza. El de Coalla no tarda en comenzar los robos y saqueos por los alrededores. Asalta a los mercaderes que se acercan a al ciudad y a los que intentan salir de ella. De nuevo la situación se hace insostenible y nadie puede ayudar a los de Oviedo. Y la cosa entonces se vuelve interesante.
Y es que Gonzalo Pelaez de Coalla no era el único infanzon diestro en armas que se podía encontrar en Asturias. El concejo de Oviedo contrata a Suer del Dado, allerano para más señas, que ya tenía experiencia en las artes de la guerra y contaba con un buen numero de seguidores, alleranos también, y que se dispone, por el módico precio de 300 maravedies al mes, a asegurar la libre circulación de caravanas entre Mieres y Premaña, bien cerquita de Oviedo y bajo las narices del castillo de Priorio, que también controla el de Coalla. Al tal Suer no le asustaban las cosas difíciles...
El hombre lo hace tan bien que los de Oviedo ganan confianza y se organiza una alianza con Grao y otros concejos para enfrentarse al de Coalla y su aliado Catedralicio. Comienza en el centro de Asturias una guerra generalizada. Estamos en 1309.
Y pasan seis años, nada menos, en esta situación hasta que reinando ya Alfonso XI en 1315 (que a la sazón tiene 4 añitos) los consejeros del rey ordenan al cabildo catedralicio que cese en su ayuda al infame don Gonzalo. Al mismo tiempo un ejercito al mando de Rodrigo Álvarez de las Asturias (atención a este nombre que también se merece una entrada en el blog) se dirige al viejo reino para poner fin a las hostilidades por las bravas. El Obispo de Oviedo, consciente de lo que se le viene encima, se aviene a romper su alianza con el caballero-ladrón.
Don Rodrigo llega a Asturias con su ejercito, las milicias concejiles se unen a él y se pone sitio al castillo de Tudela, para lo cual se traen desde Oviedo diversos ingenios de asedio. El castillo, fortaleza casi inexpugnable se resiste hasta la primavera de 1316 momento en el que es tomado por asalto. Don Gonzalo logra escapar, pero su estrella ya se ha apagado. Hay un nuevo hombre fuerte en Asturias: Don Rodrigo Álvarez.
Y aquí se acaba la historia de don Gonzalo Pelaez de Coalla, quién ¡cuidado! No muere durante el asalto al castillo. De alguna manera se las ingenia para escapar y refugiarse en Navarra donde acabará sus días olvidado y empobrecido. Amargo final para quién llegó a desafiar a un rey. Su castillo de Coalla es arrasado por los vengativos hombres de Grao, sus tierras devastadas, sus vasallos asesinados, sus bienes confiscados. Nada queda que pueda rememorar su nombre.

Y esta es la historia de Don Gonzalo Pelaez de Coalla, caballero-ladrón. ¿Se merecía o no una entrada? Yo creo que si, tanto como se la merecen Suer del Dado y Rodrigo Álvarez, por no hablar de los hombres libres de Grao y Oviedo que se mantuvieron firmes frente a los abusos de los poderosos, y por supuesto también tenemos a esos obispos dispuestos a pactar con el diablo para conseguir sus fines. La historia es un baúl sin fondo en el que merece la pena caerse.

Ideas de aventuras:
  • Honestamente, creo que la vida de este Don Gonzalo bien puede servir para construir una campaña entera. ¡Demonos cuenta que sus correrías abarcan desde 1295 hasta 1316! Los Pj's podrían estar en uno u otro bando o incluso cambiar de lado a medida que se desarrollan los acontecimientos. Una campaña de este estilo sería todo un reto para aquel que la escriba y la dirija. 

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